Clínicas de rehabilitación de ictus especialistas en fisioterapia, terapia ocupacional y logopedia neurológica. Sedes de rehabilitación en Barcelona, Girona y Tarragona.
CONTACTA CON NOSOTROSEl ictus es un proceso brusco y súbito que da lugar a una isquemia (detención o disminución de la circulación arterial) o a una hemorragia. Al reducirse el flujo de sangre que llega al cerebro, las células nerviosas no reciben oxígeno y dejan de funcionar.
Cuando se produce un ictus, la parte afectada del encéfalo puede sufrir daños transitorios o permanentes de diversa intensidad.
Aunque la Sociedad Española de Neurología (SEN) recomienda el término ictus hacer referencia a cualquier tipo de accidente cerebrovascular, también se emplean sinónimos como:
El ictus, también conocido como infarto cerebral o hemorragia cerebral, engloba una serie de trastornos cerebrovasculares que se desencadenan cuando se produce una rotura u obstrucción en un vaso sanguíneo.
Dependiendo de su intensidad y de su origen, la rehabilitación del ictus requiere un tratamiento personalizado encaminado a devolver la funcionalidad al paciente.
Los síntomas del ictus varían dependiendo de su intensidad y de la extensión de la zona afectada. En general, una persona con un ictus puede sufrir alteraciones motoras, perceptivas y cognitivas.
Los signos de alerta que pueden indicar la presencia de un ictus son los siguientes:
Las secuelas de un ictus varían según su localización y la extensión de la zona dañada. Las consecuencias más frecuentes son:
En algunos casos, se puede observar impulsividad, agresividad, cambios en la conducta social, ansiedad, depresión, irritabilidad, intolerancia a la frustración y otras alteraciones emocionales.
Nuestros centros de rehabilitación neurológica cuentan con profesionales expertos en el tratamiento específico del ictus o daño cerebral. Nuestro equipo está formado por médicos rehabilitadores, fisioterapeutas, logopedas, piscólogos y terapeutas ocupacionales, entre otros.
HABLA CON UN PROFESIONALTerapia en centro y a domicilio
Ayuda a recuperar el movimiento y las funciones físicas.
Tecnología aplicada
Recurso rehabilitador para recuperar el habla y mejorar los problemas de expresión.
Recuperación funcional
Actividades enfocadas a recuperar las actividades del día a día.
Plan de rehabilitación
Ayuda a restablecer la autonomía y recuperar la memoria y otras habilidades.
La rehabilitación después de sufrir un ictus debe comenzar lo más pronto posible. Los expertos aconsejan iniciar el trabajo de recuperación dentro de la primera semana tras el episodio, ya que se obtienen mejores resultados a largo plazo.
En el tratamiento debe estar implicado un equipo multidisciplinar formado por diferentes profesionales:
Además, es muy recomendable que tanto el paciente como sus familiares se involucren en el proceso de rehabilitación.
El trabajo de rehabilitación después de sufrir un ictus consta de diversas terapias, que explicamos a continuación:
La fisioterapia ayuda a recuperar las funcionalidades físicas del paciente, tales como mantener el equilibrio, caminar y evitar caerse. Este proceso de rehabilitación tras el ictus es esencial para restablecer la independencia de la persona.
Muchas personas manifiestan dificultades en el uso del lenguaje después de sufrir un ictus. La logopedia es la terapia más adecuada para superar la incapacidad para hablar o expresarse y los problemas de comprensión.
Las lesiones cerebrales tras un ictus perjudican las funciones cognitivas, conductuales y emocionales. La neuropsicología ayuda a detectar estas dificultades en el paciente y permite desarrollar un plan de rehabilitación para mejorar la funcionalidad del cerebro.
El objetivo de esta terapia es devolver la autonomía y la calidad de vida a la persona. Para lograrlo, se trabaja sobre la memoria, la concentración y otras habilidades perdidas.
La terapia ocupacional utiliza técnicas que, a través de determinadas actividades, favorecen la independencia y autonomía del paciente. El objetivo de este tipo de rehabilitación es recuperar la funcionalidad del paciente, es decir, que pueda volver a realizar sus actividades cotidianas.
Clínicas en toda Cataluña especializadas en la rehabilitación de pacientes con ictus y daño cerebral.
Nuestros profesionales pueden desplazarse a domicilio si el paciente lo requiere.
Pisos adaptados y tutelados para la correcta rehabilitación con servicio profesional 24 horas.
El ictus puede ser de dos tipos, isquémico o hemorrágico. Estas son sus diferencias:
El ictus isquémico, que es el más frecuente, se produce por la obstrucción total o parcial de una arteria cerebral. Normalmente, tiene su origen en un coágulo de sangre o trombo, que limita de forma parcial o total el flujo sanguíneo.
Esta obstrucción del flujo sanguíneo impide que el oxígeno y los nutrientes lleguen a las neuronas de la zona del cerebro afectada.
El ictus hemorrágico se produce al romperse un vaso sanguíneo (vena o arteria) en el cerebro. La hemorragia en el interior de los ventrículos cerebrales o en el espacio subaracnoideo (por donde circula el líquido encefalorraquídeo) impide que el oxígeno llegue a las células nerviosas, que dejan de funcionar y mueren.
Según los datos recogidos por el Grupo de Estudios de Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Española de Neurología (GEECV-SEM), en España mueren alrededor de 40.000 personas cada año a causa de un ictus.
El ictus es un accidente cerebrovascular que puede tener importantes consecuencias en la autonomía del paciente, que puede ver limitada su capacidad para caminar, comunicarse o realizar actividades cotidianas.
La rehabilitación después de un ictus debe comenzar lo más pronto posible para lograr mejores resultados a largo plazo.
En los primeros meses de tratamiento neurológico, se recupera la mayor parte del movimiento voluntario. Después de un año de rehabilitación, cuatro de cada cinco personas pueden realizar sus actividades cotidianas con normalidad. La recuperación del lenguaje y el equilibrio puede requerir hasta dos años de rehabilitación.
La rehabilitación del ictus se logra gracias al trabajo de un equipo médico multidisciplinar, pero también con la implicación de los familiares y la voluntad del paciente.
Algunos pacientes experimentan disfagia o dificultad para tragar después de sufrir un ictus. En estas situaciones, la rehabilitación consiste en una adaptación de la dieta y en técnicas de alimentación seguras. Sobre todo, se trata de prevenir problemas de desnutrición y deshidratación. En los casos más severos podría ser necesario emplear una sonda.
Gracias a todas estas terapias, se consigue una notable mejoría, por lo que se reduce la frustración en pacientes y familiares. De esta forma, aumenta su motivación y su implicación en el proceso de rehabilitación.
Lograr mejorar el proceso de deglución
Aumentar el control y reeducar el movimiento
Desarrollar un mejor control y reeducar el movimiento
Desensibilización de los labios
Más de 25 años realizando con éxito tratamientos neurológicos para rehabilitar pacientes que han sufrido accidentes relacionados con ictus. Disponemos de centros en todas las provincias de Catalunya para rehabilitar a nuestros pacientes.